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¿Por qué procaína?

La procaína tiene muchas propiedades positivas. La más importante es que en el lugar de la inyección "desconecta" el sistema nervioso autónomo durante un corto periodo, permitiendo así que el cuerpo recupere su autorregulación saludable (Procainreset).

La procaína mejora la circulación sanguínea, o como dicen los médicos: actúa vasodilatatoriamente (dilatando). Dado que la procaína se ha utilizado durante más de 100 años para tratar pacientes en todo el mundo, se puede decir que es uno de los fármacos sobre los que los médicos tienen más conocimiento. Se considera seguro, sin efectos secundarios más allá de los ''deseados'' y tampoco es adictivo.

La investigación (2008, ref.) muestra que la procaína también tiene un efecto de modulación de impulsos sobre el sistema límbico del cerebro, es decir, las estructuras en las que se considera que desempeñan un papel importante en la psicosomática. Además, la procaína contrarresta la histamina (y por tanto las alergias), la inflamación (inflamación no bacteriana), tiene un antiespasmolítico (antiespasmódico), antibacteriano (acción antibiótica) y virostático (inhibe virus).

A diferencia de otros anestésicos locales, la procaína se descompone en la zona de inyección y, por tanto, no carga el hígado. La procaína se utiliza a menudo en el tratamiento de lesiones deportivas (no está en la lista de dopaje) porque la terapia neural acorta el curso de la enfermedad al aliviar el dolor y aumentar la circulación sanguínea en la zona lesionada.

La procaína puede utilizarse de forma segura durante el embarazo (tratamiento de la displasia pélvica) y durante el periodo de lactancia en casos como la mastitis.

Hay que aprender la técnica de inyección. Por ello, la formación para convertirse en neuroterapeuta pone gran énfasis en el conocimiento de anatomía y en la orientación de terapeutas experimentados.